Parece que el BLW se ha convertido en un método para «valientes» que se atreven a dar a sus bebés alimentos enteros a pesar de las arcadas. Pero el BLW es mucho más que eso.
El BLW mucho más que dar trozos.
Es un primer contacto del niño que puede llegar a marcar su relación con la comida.
Es una manera de descubrir texturas, olores y sabores. Una manera de familiarizarse con estos sabores para disminuir rechazos posteriores (aunque pueda tener rechazo de alimentos temporales). El bebé está aprendiendo que hay varios sabores: algunos dulces, otros más ácidos, otros amargos… Por eso pone esa supuesta «cara de asco». Que no significa que no le guste. Lo único que indica es que está probando nuevos sabores.
También conocen diferentes texturas. Uno de los principales problemas en alimentación infantil es el paso de purés a la alimentación familiar. Es entonces cuando el niño empieza a rechazar cualquier preparación que no esté triturada. Al contrario de lo que se suele pensar, los niños de BLW no rechazan el puré porque están acostumbrados a diferentes texturas (Sigue leyendo antes de decir: pues el mío rechaza los purés).
Si eres una mami/papi que está haciendo BLW y su bebé no quiere un puré ni en pintura, déjame decirte que es perfectamente normal. No es un rechazo al puré, es un rechazo a que lo alimente otra persona y a llevarse algo a la boca sin conocerlo.
Así que, ante todo, déjale que juegue, que se ensucie, que tire, que lance… Y recuerda: todo esto forma parte de su aprendizaje.

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